Entre vinos y fríos,
risas y bromas
que poco me cuesta a mi
hablar
y contar de ti
sin saber, él, qué eres tú
de quien hablo yo.
No imagina él que entre nosotros
ni siquiera tú sabes de mi.
Y me alejo
y te dejo, y aun
sin haberte tenido nunca
sueño con tu sonrisa
por estar más cerca de tu boca
porque me reconforta,
y recordarte calma el ansia
que tengo de refugio
y mi huida, que es tu marcha
quizás por mi silencio ,
sin consuelo,
que él sabe no romperé
si tu no me lo pides.
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